lunes, 29 de junio de 2015

EL OCASO DE LA RETÓRICA: LA TROPOLOGÍA


EL OCASO DE LA RETÓRICA:
 LA TROPOLOGÍA

A Gérard Genette.


La línea directriz de este estudio queda trazada por el movimiento que va de la retórica a la semántica.

 El «modelo» retórico de la tropología

A partir de los griegos, la retórica se fue reduciendo progresivamente a la teoría de la elocución, por amputación de sus dos partes principales: la teoría de la argumentación y la de la composición. A su vez, la teoría de la elocución, o del estilo, quedó reducida a una clasificación
de figuras, y ésta a una teoría de los tropos; la misma tropología sólo prestó atención a la bina metáfora-metonimia, a costa de reducir la metonimia a la contigüidad y la metáfora a
la semejanza.
Esta explicación, que es también una crítica, quiere preparar el camino al proyecto de una nueva retórica que, ante todo, intentaría abrir ese espacio retórico que se ha ido progresivamente cerrando. En este sentido, el proyecto se vuelve contra la dictadura de la metáfora.
Podemos reconstruir de la siguiente manera esta serie de postulados, cuyo conjunto constituye el modelo implícito de la tropología:
  • Algunos nombres pertenecen en propiedad a determinadas clases (géneros y especies) de cosas; se puede llamar sentido propio al sentido de estos términos. En cambio, la metáfora y los demás tropos son sentidos impropios o figurados (postulado de 10 propio y de 10 impropio o figurado).
  • Ciertas cosas son designadas con un término impropio, por no emplear la palabra propia adecuada; esta ausencia de la palabra propia en el discurso concreto proviene de una elección de carácter estilístico o de una carencia real; en ambos casos, el recurso a un término impropio tiende a llenar una laguna semántica, o mejor dicho, lexical, en el mensaje concreto o en el código .

Metáfora forzosa y metáfora de invención

La distinción entre el carácter de figura y el de catácresis 'que tienen cada uno de los tropos. Fontanier concede tal importancia a esta distinción que llega a declarar que estos «principios sobre la catácresis sirven de fundamento a todo su sistema tropológico».
La diferencia radica, en primer lugar, en un hecho de lenguaje: ciertas ideas carecen de signos: «La catácresis, en general, consiste en que un signo ya aplicado a una primera idea, lo sea también a una nueva que no tenía o no tiene ya signo propio en la lengua. Es, por tanto, cualquier tropo de uso forzoso y necesario, del que resulta un sentido puramente extensivo; este sentido propio de origen secundario, situado entre el sentido propio primitivo y el figurado, está más cerca, por su naturaleza, del primero que del segundo, aunque, en un primer momento, haya podido ser figurado»

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