LAS DEFINICIONES EN EDUCACIÓN
ISRAEL SCHEFFLER
“Puede caracterizarse a la enseñanza” escribe Israel Scheffler, “como una actividad cuyo propósito es lograr el aprendizaje; se la practica de tal manera que se respete la integridad intelectual del estudiante y su capacidad de hacer juicios independientes”.
¿Cómo se relacionan los términos cognoscitivos conocer y creer con los términos educativos aprender y enseñar? La cuestión no es tan simple como puede parecer a primera vista, y al considerarla en esta sección introduciremos algunos puntos de importancia en el curso de nuestras discusiones.
Como resultado de la consideración de ciertos casos simples, podríamos suponer que aprender que implica conocer o saber que. Si por ejemplo un estudiante ha aprendido que Boston es la capital de Massachusetts, diríamos normalmente que ha llegado a conocer que Boston es la capital de Massachusetts. Sin embargo, no podemos generalizar, a partir de estos casos, que siempre que una persona X haya aprendido que Q, ha llegado a conocer que Q.
¿Cuál es el objeto de la enseñanza? ¿Qué intenta o se empeña en lograr una persona comprometida en la enseñanza? Obviamente, una cantidad apropiada de aprendizaje. En el caso particular de enseñar que del que nos habíamos ocupado hasta ahora, una persona X que le enseña a Y que Q, se empeña en lograr que Y aprenda que Q. Como hemos visto, esto implica que Y llegue a aceptar “Q” o a creer que Q. Si X ha tenido éxito al enseñar a Y que Q, entonces Y ha aprendido efectivamente que Q, ha llegado a creer que Q.
En suma, hemos relacionado las ideas educativas del aprendizaje y de la enseñanza con las ideas cognoscitivas de conocimiento y creencia, de la siguiente manera: aprender que Q implica llegar a creer que Q.
Los maestros muchas veces han supuesto que
aparte del efecto que pueda tener sobre los estudiantes, su acción de enseñar
de l a maner aque lo hacen corrientemente posee un valor intrínseco y por lo
tanto se justifica sí misma. En lugar de mejorar la calidad de la enseñanza que
imparten, mediante un esfuerzo deliberado tienden por ello a negar la
posibilidad de mejoras, siempre que enseñen del mismo modo que lo han venido
haciendo.
Si deseamos ayudar a estos maestros la
perdida estima, difícilmente repetiremos el antiguo lema, una vez cambiadas las
condiciones. Queremos decir en cambio: “No se sientan culpables, abandonen sus
aspiraciones a la omnipotencia, dejen de prestar tanta atención a los problemas
y motivaciones interiores de sus alumnos y hagan lo mejor que puedan al enseñar
su materia y examinar a sus alumnos. Una vez que hayan cumplido de esta manera
pueden descansar y sentirse en paz con sus conciencias”

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