domingo, 28 de junio de 2015

Lenguaje, ideología y poder


Lenguaje, ideología y poder
María Bethencourt
Emanuele Amodio
1.     Lenguaje y vida cotidiana

1.1  La vida cotidiana como realidad construida e interpretada
La realidad es aprehendida por los individuos en su vida cotidiana a través de los hechos que experimentan diariamente de manera tangible y evidente. Así para las personas, los procesos que viven habitualmente durante sus momentos de vigilia constituyen lo que podemos llamar su realidad sensible: sus actividades diarias.
Estos acontecimientos de la vida cotidiana los convertimos en rutinas ordenadas y automáticas. Por lo que se puede concluir que la vida cotidiana, se nos presenta de algún modo ya construido.
Entonces podemos decir que la vida cotidiana es una realidad construida e interpretada de antemano, ya que los seres humanos poseemos la facultad para significar todos los acontecimientos y las cosas que nos rodean.

1.2  El lenguaje en la comprensión y aprehensión de la estructura de la vida cotidiana
La realidad de la vida cotidiana la podemos descomponer en áreas o dimensiones.
a.     La dimensión simbólica
No todo lo que acontece en la vida cotidiana podemos interpretarlo fácilmente y de manera automática. Por lo general, las situaciones que causan una mayor zozobra física y psicológica, en individuos o grupos ameritan un esfuerzo de interpretación y de acumulación de información que no siempre está disponible de manera inmediata.
b.     La dimensión de los otros
Los otros constituyen una presencia ineludible en el contexto de la vida cotidiana. Sabemos que las personas que nos rodean están dotadas de una conciencia similar al de nosotros, lo que nos permiten entendernos mutuamente y desarrollar los planes en conjunto.
De cualquier modo, tanto para los otros cercanos como para los otros lejanos, cualquier acto comunicativo implica siempre un conjunto que produce un mensaje y un interlocutor que lo recibe.
Por lo tanto, podemos concluir que las categorías y tipificaciones sociales simbolizan con palabras el conocimiento y la representación que nos hacemos de los otros, así como la relación que hemos de construir como consecuencia de ese saber.
c.     La dimensión espacial y material
No podemos olvidar que en toda sociedad pueden existir grupos sociales que se sienten discriminados de alguna manera por las colectividades dominantes del territorio, es decir, no poseen ni los mismos derechos de los otros ni las mismas oportunidades para su desarrollo personal y grupal.
El territorio y los espacios de la vida cotidiana son objetivados por los grupos sociales mediante el lenguaje característico de cada uno. A parte del lenguaje verbal y del lenguaje icónico, que posibilita nombrar e identificar lugares y cosas, los significados profundos de las cosas y los significados profundos de los lugares podemos aprehenderlos también a partir de sus formas, volúmenes, dimensiones y repartición, siendo tales aspectos definidos por el tipo de universo simbólico producido por un grupo.
d.     La dimensión temporal
Las actividades humanas de la vida cotidiana transcurren en el tiempo, así como nuestro ser y las interacciones entre las personas.
Algunos de los fenómenos de la naturaleza le indican a los seres humanos que sus vidas transcurren saltando de un momento a otro.
El comportamiento biológico de los cuerpos humanos, ayuda también a la toma de conciencia de ese devenir temporal.

Así, las prácticas sociales y culturales presentes y pasadas recrean los significados temporales de una determinada sociedad.


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